¿CÓMO RECIBIR UN RESULTADO?
RESULTADO POSITIVO
Si te hiciste una prueba de VIH y tuviste un resultado positivo (reactivo) es importante que sepas, que no es un resultado definitivo, lo primero que debes hacer es acudir a realizarte una segunda prueba confirmatoria.
Recibir un resultado positivo no es sencillo, sobre todo ante la falta de información completa que la mayoría tenemos sobre VIH y los estigmas existentes. Lo primero que tienes que saber es que tener VIH no es una sentencia de muerte, es una condición física, médicamente tratable como la diabetes u otras enfermedades crónicas.
Considera antes de recibir el resultado, acudir a una persona cercana, para que te acompañe en el proceso y no tengas que vivirlo en soledad. Es una decisión tuya, y el compartirlo con alguien, sólo debe ser en función de que su apoyo te sirva a ti, pues es normal que al recibir la noticia, sientas miedo, culpa, angustia, desesperación, enojo, entre muchos otros sentimientos.
La realidad de vivir con VIH en el presente es muy distinta a lo que era años atrás. Hoy existe un tratamiento con alta eficacia, que puede controlar el virus. En México estos tratamientos tienen una cobertura universal, lo que quiere decir, que sin importar que tengas los recursos económicos o no, puedes tener acceso a ellos.
Si tu resultado confirmatorio es positivo, lo primero que debes hacer es acudir a un centro de salud especializado en VIH, para iniciar el tratamiento oportuno y estar en vigilancia médica para conocer el avance del virus y cuándo es el momento en que debes iniciar un tratamiento. A pesar de que el virus puede tardar años en manifestarse, el inicio temprano del tratamiento es la única manera de asegurar su mayor efectividad y que tu cuerpo y sistema inmune vivan el menor desgaste posible.
Al ser una infección sin cura, deberás aprender a vivir con ella, a medida que aceptes, sin culpa, ni juicio, simplemente con la responsabilidad de procurar tu salud y una nueva forma de vida, podrás sanar mucho más rápido y continuar con una vida normal.
Si decides compartirlo con alguien, debes anteponer tus tiempos y necesidades. Planea como informarlo y qué esperas de la persona a quien lo cuentes, de esta forma podrás prepararte mejor para recibir cualquier reacción. Piensa que para la otra persona también será una noticia difícil de recibir, la gran mayoría de personas no conoce demasiado sobre VIH y aún existen muchos prejuicios y desinformación. Finalmente, es una situación anónima, mientras tu elijas que así sea. Busca a la persona que más te pueda ayudar, cuando tu lo decidas.
Existen grupos de apoyo, donde puedes encontrarte con personas que también viven con VIH y quienes ya han pasado por lo que estas viviendo que te pueden servir de fortaleza. No obstante, la mayor certeza te la dará informarte bien, aprender al respecto te ayudará a comprender y tomar las mejores decisiones para ti. Siempre ten especial cuidado en que las fuentes que consultes sean actuales y respaldadas. La mala información es igual de perjudicial.
La información correcta será tu mayor aliado, cada vez más personas saben sobre VIH y SIDA, médicos, psicólogos, enfermeras, consejeros y las organizaciones que trabajamos en VIH/SIDA. Consulta a profesionales y consejería especializada en el tema para que puedas expresar todas las dudas que tengas y puedas comunicar francamente lo que sientes y cómo lo estás viviendo.
En conjunto con el médico que te atienda decidirán cuándo comenzar a tomar medicación. Muchas personas no la necesitan desde el diagnóstico, pero otras sí. Una vez iniciado el tratamiento, su éxito dependerá de tu compromiso personal para respetar los horarios y dosis de medicamentos y tengas una buena adherencia; planifica las tomas teniendo en cuenta tu rutina diaria.
Comenzar el tratamiento es sólo parte de tu sanación como una persona que vive con VIH (PVVIH), comer sano, descansar, hacer ejercicio, recibir consejería, continuar con proyectos y tratar de mantener el equilibrio afectivo serán factores determinantes para tu pronta recuperación. Debes tener claro que no eres una persona enferma, en tu cuerpo hay un virus con el que puedes vivir y permanecer saludable.
El uso sistemático del preservativo en todas tus relaciones sexuales no sólo impedirá que transmitas el virus a otras personas, pero también te protegerá de una reinfección que pueda complicar tu estado de salud.
Un diagnóstico oportuno positivo significa que te diste a la oportunidad de saber si estás infectado, situación de vulnerabilidad en la que se puede encontrar la mayoría de la población sexualmente activa.
La gran diferencia de una detección oportuna es que puedes tener conocimiento y conciencia antes de tener que saberlo por padecimientos; significa que podrás elegir donde recibir tratamiento; que tu decidirás a quién y cuándo comunicarlo; significa combatir el virus a tiempo.
El diagnóstico oportuno es darte la posibilidad de recibir una respuesta de vida frente al SIDA.



